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Neurociencia y Conducta

Neuroplasticidad: un concepto real que la divulgación ha vaciado de contenido

El cerebro cambia, pero no de cualquier manera ni a cualquier edad, y las diferencias importan

Dr. Emilio Ferrer Naval, neurobiólogo 2 min de lectura

EL DOGMA QUE CAYÓ

Durante buena parte del siglo XX se asumió que el cerebro adulto era estructuralmente fijo. Se creía que las conexiones quedaban establecidas en el desarrollo y que después solo cabía la pérdida.

Esa idea era falsa. Hay evidencia sólida de reorganización cortical tras lesiones o amputaciones, de cambios estructurales asociados al aprendizaje prolongado de una habilidad y de generación de nuevas neuronas en regiones concretas del hipocampo en varias especies.

LO QUE LA DIVULGACIÓN EXAGERÓ

De la refutación de un dogma rígido se pasó a la afirmación contraria, igualmente errónea: que el cerebro puede reconfigurarse indefinidamente a cualquier edad si uno se lo propone.

Tres matices desmienten esa versión.

El primero es el de los periodos críticos. Existen ventanas temporales durante las cuales determinados circuitos son especialmente moldeables por la experiencia, y fuera de las cuales el mismo estímulo produce cambios mucho menores. El sistema visual y la adquisición fonológica del lenguaje son los ejemplos mejor caracterizados.

El segundo es la especificidad. La plasticidad inducida por el entrenamiento es notablemente específica de la tarea entrenada. Mejorar en un ejercicio de memoria de trabajo produce mejoras en ese ejercicio y en tareas muy parecidas, con transferencia escasa a capacidades generales. La literatura sobre entrenamiento cognitivo comercial es consistente en este punto y decepcionante para quien esperaba lo contrario.

El tercero es el coste. La reorganización cortical no siempre es beneficiosa. Tras una amputación, la corteza que representaba el miembro ausente puede ser invadida por regiones vecinas, y ese proceso se asocia al dolor del miembro fantasma. Plasticidad no significa mejora.

LO QUE SÍ FUNCIONA

Las intervenciones con mejor evidencia de efecto sobre la estructura y función cerebral no son programas comerciales sino condiciones generales: ejercicio aeróbico regular, sueño suficiente, aprendizaje de habilidades genuinamente nuevas y complejas, y ambientes socialmente ricos.

Ninguna es novedosa ni patentable, lo que probablemente explica su escasa presencia en el mercado de la optimización cognitiva.

Periódico Digital · https://periodico.dreamlabstech.co/neurociencia-y-conducta/articulo_002.html

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