Escrituras sin descifrar: por qué algunas resisten un siglo de intentos
Hace falta bilingüe, corpus extenso o lengua conocida; sin al menos uno de los tres, el problema es intratable
LOS TRES INGREDIENTES
El desciframiento de una escritura desconocida ha tenido éxito cuando se ha dispuesto de alguno de estos tres elementos.
El primero es un texto bilingüe: el mismo contenido en la escritura desconocida y en una conocida. Fue la vía de los jeroglíficos egipcios gracias a la piedra de Rosetta.
El segundo es un corpus suficientemente extenso: con volumen bastante, el análisis estadístico permite identificar estructuras, frecuencias y patrones combinatorios.
El tercero es saber qué lengua está detrás. Cuando se conoce la lengua, se puede contrastar hipótesis sobre el valor de los signos con palabras esperables.
El desciframiento del lineal B combinó los dos últimos: un corpus razonable y la hipótesis, inicialmente resistida, de que la lengua subyacente era una forma temprana de griego.
POR QUÉ EL LINEAL A SIGUE CERRADO
El lineal A comparte muchos signos con el lineal B, lo que permite asignarles valores fonéticos aproximados y leer las secuencias en voz alta.
Y aun así no se entiende nada, porque la lengua que representa es desconocida y no se ha identificado ningún pariente. Se puede pronunciar sin comprender.
Además, el corpus es reducido y está compuesto en su mayoría por tablillas administrativas breves: listas de bienes y cantidades. Ese tipo de texto ofrece poca variedad sintáctica, que es justamente lo que permitiría inferir estructura gramatical.
EL CASO DEL VALLE DEL INDO
La escritura del valle del Indo presenta un obstáculo distinto y quizá insalvable.
Las inscripciones conservadas son extremadamente cortas, con un promedio de apenas unos pocos signos, halladas en sellos y objetos pequeños. No existe ningún texto largo.
Esto ha llevado a algunos investigadores a plantear si el sistema representa realmente una lengua o si funciona como un conjunto de marcas de propiedad, procedencia o categoría. La discusión no está zanjada, y sin textos extensos ni bilingüe la perspectiva de desciframiento es remota.
QUÉ APORTAN LOS MÉTODOS COMPUTACIONALES
Las técnicas estadísticas y los modelos de aprendizaje automático han contribuido en aspectos concretos: estimar si una secuencia de signos tiene la estructura estadística propia de una lengua natural, identificar el inventario real de signos distinguiendo variantes gráficas, y proponer alineamientos con lenguas candidatas.
Su limitación es la misma que la de cualquier método: sin datos suficientes, ningún algoritmo puede extraer información que el corpus no contiene. La escasez de material no es un problema computacional sino arqueológico.
LA VÍA QUE QUEDA
Para los sistemas que siguen cerrados, el avance más probable no vendrá de un método nuevo sino de una excavación afortunada: un archivo con textos largos, o mejor, un bilingüe.
Es una dependencia incómoda del azar, y es la razón por la que estos desciframientos avanzan a saltos separados por décadas de estancamiento.
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