Cómo se data el pasado: los métodos y sus márgenes reales de error
Cada técnica cubre una ventana temporal y mide una cosa distinta; confundirlas produce cronologías erróneas
QUÉ MIDE CADA MÉTODO
Una fuente común de malentendidos es asumir que datar un objeto es una operación única. Cada técnica mide un suceso concreto, y ese suceso no siempre es el que interesa.
El radiocarbono mide el tiempo transcurrido desde que un organismo dejó de intercambiar carbono con la atmósfera, es decir, desde su muerte. Sirve para materiales orgánicos y su alcance práctico llega a algunas decenas de miles de años, pasadas las cuales queda muy poco isótopo para medir.
Un detalle relevante: fecha la muerte del organismo, no el uso del objeto. Datar una viga da la fecha del árbol, que pudo talarse mucho antes de construir, o proceder de madera reutilizada.
La luminiscencia mide cuándo un mineral fue expuesto a la luz por última vez. Es útil para sedimentos y cerámica, y su ventana alcanza centenares de miles de años.
Los métodos basados en la desintegración de potasio o de series de uranio cubren escalas geológicas y datan la formación de la roca, no la actividad humana asociada.
LA CALIBRACIÓN DEL RADIOCARBONO
La concentración atmosférica de carbono-14 no ha sido constante en el tiempo. Varía con la actividad solar y el campo magnético terrestre, lo que obliga a convertir la edad medida en edad calendárica mediante curvas de calibración.
Esas curvas se construyen con series de anillos de crecimiento de árboles, corales y sedimentos laminados de edad conocida independientemente.
La calibración tiene una consecuencia práctica poco intuitiva: en tramos donde la curva es plana, una medición precisa se traduce en un intervalo calendárico amplio. Hay periodos donde la resolución es intrínsecamente pobre por más que el laboratorio mida bien.
LA CONTAMINACIÓN Y LA ASOCIACIÓN
Dos fuentes de error dominan en la práctica.
La contaminación con carbono moderno rejuvenece la muestra, y basta una fracción pequeña para producir desviaciones grandes en materiales antiguos. Los protocolos de pretratamiento buscan eliminarla, y en muestras muy antiguas la incertidumbre residual es difícil de acotar.
El problema de asociación es más sutil y probablemente más frecuente: se data un material que se supone contemporáneo del contexto arqueológico. Si un fragmento de carbón se ha desplazado por bioturbación, si un hueso procede de un nivel distinto o si la estratigrafía se ha alterado, la fecha es correcta y la interpretación es falsa.
CÓMO LEER UNA FECHA
Una fecha publicada correctamente incluye el valor medido, su incertidumbre, el método, el material datado y si está calibrada.
Una fecha sin margen de error debería levantar sospecha. Y una sola fecha aislada tiene mucho menos valor que un conjunto coherente de determinaciones sobre materiales distintos del mismo contexto, que es como se construyen las cronologías fiables.
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